
Dejando atrás Navalasno
Hasta la más larga caminata, comienza con un pequeño paso.
No lo digo yo, lo dijo Confucio.

Hasta la más larga caminata, comienza con un pequeño paso.
No lo digo yo, lo dijo Confucio.

Algunos puristas de la fotografía dicen que una foto en color es una burla, que la fotografía como arte sólo se entiende en blanco y negro. Sin embargo algunos puristas de la fotografía de paisajes dicen que no se entiende este tipo de fotografías si no se realizan en color, fieles a la gama de colores que percibe el ojo humano. A mi simplemente no mes gustan los puristas.

Esta foto la hice en uno de los saltos de agua que forma el Arroyo de la Cañada del Fraile en la Sierra de las Lagunillas. Estos días pasados, comprobaba con estupor como una empresa de servicios de internet de Úbeda, empleaba esta fotografía sin mi consentimiento en un vídeo promocional de la Asociación de Empresarios de la Comarca de las Villas. Informé a la empresa en cuestión de que me había percatado del robo y se limitaron a quitar el vídeo sin pedir la más mínima disculpa. Por desgracia, son ya muchas las veces en las que me han robado fotografías, algo que molesta especialmente cuando el que la roba además se lucra con ello.

Volvíamos en coche desde Santiago de la Espada. De repente, muy cerca de la carretera descubrí este precioso ejemplar de ciervo. Se quedó quieto, mirando hacia nosotros sin reaccionar. No era consciente de lo que le esperaba, mi hermano y yo sacamos nuestras armas y disparamos decenas de veces… sin duda un ciervo con suerte, nuestra arma era una cámara fotográfica y la imagen el fruto de los disparos. ¡Que distinta sería la imagen captada si el disparo lo hubiera realizado un triste cazador con su escopeta!

Seguramente fue la primera vez que pasaba por este enclave de la Sierra de Cazorla. Fuimos a hacer una corta ruta por los arroyos Valdetrillos y Valdecuevas. Ya de vuelta, paramos el coche junto a unos campos de labor todavía en uso. Este viejo tractor, posaba fente al telón de fondo del Tranco del Lobo, que imponente emergía desde el fondo del valle del Guadalentín.

Invierno de 2009. En un paseo vespertino por la Sierra de Segura llegamos las Anchuricas. Sentados a los pies de una antigua ermita miramos las aguas color turquesa características de este embalse. Bajo estas, descansan las ruinas de lo que en un tiempo fue la aldea de “Las Casicas”. Frente a nosotros, una vieja barca espera que llegue el momento en el que alguien la empuje a navegar sobre los recuerdos de esa aldea desaparecida.

Si hay un pueblo especial para mi en la Sierra, este es sin duda Segura de la Sierra. Se trata de uno de los pueblos más bonitos y singulares de la provincia de Jaén. Perderse por sus calles es descubrir pequeñas fuentes, los geranios en las macetas, perdices enjauladas en las fachadas de las casas, los baños árabes, sus estrechas calles, las torres de su muralla, todo ello rematado por ese imponente castillo y vigilado de cerca por el Yelmo.
El día que hice esta foto había nevado. Cogí la cámara, bajé hasta el mirador del Yelmo, me di la vuelta y vi ese cielo… lo tenía claro, iba a hacer mi mejor foto de Segura.