
Tentando a la suerte
Volvíamos en coche desde Santiago de la Espada. De repente, muy cerca de la carretera descubrí este precioso ejemplar de ciervo. Se quedó quieto, mirando hacia nosotros sin reaccionar. No era consciente de lo que le esperaba, mi hermano y yo sacamos nuestras armas y disparamos decenas de veces… sin duda un ciervo con suerte, nuestra arma era una cámara fotográfica y la imagen el fruto de los disparos. ¡Que distinta sería la imagen captada si el disparo lo hubiera realizado un triste cazador con su escopeta!



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